Ni en casa, ni en ninguna parte. Esto es lo que pasa cuando echas aceite "calentito" en un colador que parece metálico cuando en realidad es de plástico.
La peregrinación por la playa hasta esta laguna de agua dulce al lado del mar duró más de 4 horas, pero mereció la pena...
A la vieja usanza, el hombre de la casa cazó unos bichos para la cena. (unos bichos muy grandes y muy ricos) Cuidado no metas el pelo en el arroz!
La aldea de Jatimane nos recibió con la fiesta del 7 de Septiembre. Un lugar pintoresco, lejos de cualquier tipo de turista.
Aquí practicamos el robo de coco verde y el auto-stop rural...
Otro destino espectacular, para qué repetir lo de siempre. Cabe remarcar estas ambulancias acuáticas que resultan tener un nombre muy apañado.
Aunque el pueblo en sí era tan turístico que parecía una de las áreas de PortAventura, las playas fueron espectaculares. En estas piscinas naturales, pasamos una mañana entera viendo peces de colores (que mordían) y tomando la solana...
Aquí debajo el "barzinho flutuante", muy buena idea para tomar un piscolabis marítimo, cuando se caían migajas al agua, los peces vienen como locos a tu mesa.
Pequeño recuerdo de mi visita a Brasilia. Ciudad del desierto que me tuvo aspirando directamente del chorrito del humidificador para recuperar la humedad de mi organismo.Ordenada y maquinal, esta ciudad me sorprendió gratamente, pero lo mejor, el reencuentro con grandes, viejos y nuevos amigos...