Esta es la escena familiar de todas las noches, con nuestros panas Simón y Gary.
Cenita compartida en el patio de la posada, melón, cachitos, tarta de pan y toas las huehonás que quieras...
Apréciese nuestra nevera al fondo, con cerrojo (porque hay un anciano que por las noches ronda por los pasillos y roba la comida).
La llave está escondida en una salida de aire acondicionado (por si os pasais y os apetece un juguito), y tengo que subirme a una silla para alcanzarla (los demás no), así que hago ejercicio para compensar la ya nombrada tarta de pan... y ya no es tan tentador eso de abrir la nevera cada 10 minutos para ver si hay algo para picar.
Pero, qué estoy haciendo? me estoy enroscando el pelo? qué raro.

