viernes, 17 de agosto de 2012

El barquinho que lleva a Belém


Este es el barco en el que recorrimos el Amazonas durante 5 días hasta Belém. Allí llega cada uno y monta su campamento, hamaca por aquí, maletas aquí encima por si corre el agua y a relajarse.

El efecto de bolas de escritorio también se repitió, en cuanto se mueve uno mientras duerme, nos acuna a todos. 
El barco iba haciendo paradas en las que se subía más gente y en un modo tetris se iban colgando las hamacas en distintos ángulos y alturas hasta una saturación sorprendente. (esta foto es del primer día...)

Advertencia, no intentar leer en la hamaca. El movimiento del barco le da un balanceo exponencial que te pone el estómago del revés.



Restaurante take-away


En Manaus encontramos este restaurante portátil, muy útil para no alquilar local. Se abre el capó se coloca la parrilla y ya está el chiringuito montado. Yo creo que me voy a montar uno por la Castellana...

miércoles, 15 de agosto de 2012

All you can eat churrasco


En nuestra incursión de un día a Brasil con Suni y Ainhoa nos pusimos las botas en una churrasquería en la que los camareros pasan con carne sin parar rellenándote el plato. Buenísimo, (no sé si muy bueno para el hígado), eso sí, la tarde no nos cundió mucho en el estado en que acabamos.


Cuidado con los baches



Fascinante tobogán natural en la Gran Sabana, nos dieron ganas de ir con unos Donuts (por ahí se ve algún bote doloroso). 
Aquí estamos en un lanzamiento en la categoría de grupo (que no llegó entero a la meta) y manteniendo nuestra dignidad el vídeo se corta antes de que la gente que está al final nos tenga que parar para que no nos caigamos cascada abajo...

La cámara tiene función panorámica!


Y en cuanto nos dimos cuenta, había que sacarle partido... Este es el Abismo, desde el que se ve el encuentro de la Cuenca Amazónica con el Macizo Guayanés.


Un balneario natural con piedras resbaladizas en la Gran Sabana.


El Valle de los Dinosaurios, aquí se rodaron escenas de Jurasic Park.

Camino al Altar


Una de nuestras excursiones por la Gran Sabana, con nuestro perro acompañante, que nos vio perdernos una y otra vez por bosques llenos de zarzas cortadoras (nos quedamos todas sin poder llevar falda para una temporada...)


Aquí la recompensa que nos esperaba a la vuelta, el pozo Esmeralda, (por su color verde) donde nos lanzamos desde las rocas, nos frotamos la roña (y limpiamos las heridas de las cortadoras) y disfrutamos del río al más puro estilo Pocahontas.

En ca el paulista


Después de incorporar a Ainhoa al equipo Canaimero (Suni, Pieter, María José) empezamos a conocer la Gran Sabana visitando el Paují, un pueblo lleno de jipis, visitando la casa del jipi mayor.
Encontramos personajes variopintos, como el hombre que venía al pueblo en su moto desde su granja, a media hora, para preguntarnos que día de la semana era, porque le habían dicho que era viernes, pero él tenía calculado que era jueves y el sábado tenía que ir al pueblo (ese mismo pueblo) a hacer la compra... Por cierto, llevaba varios meses recogiendo latas por las carreteras para reciclarlas de una manera que todavía no había pensado, pero oye, para algo servirán...