domingo, 26 de agosto de 2012

Canoa Quebrada



En este apacible pueblito turístiquillo pasamos 4 días y montamos nuestra oficina balconera, trabajar así da gusto…
Iba paseando por esta playa al atardecer con mi nuevo bañador azul cuando me encontré a esta preciosa rubia con coletas que pasó la tarde conmigo.




Fortaleza, paraíso de las hamacas



Después de visitar Parnaíba, (playa de vientos huracanados y pescadito frito) pasamos un día en Fortaleza. Una ciudad llena de alboroto, coches y tiendas llenas de hamacas de todos los colores, formas y sabores.
Aquí están unas paisanas regateando una hamaca roja y una tipa vestida de vaquera que no se de dónde salió…

miércoles, 22 de agosto de 2012

São Luís


Uno de estos días, me bajé de un autobús nocturno y de repente di cuenta de que habíamos llegado hasta Portugal.
Estaba ya preparada para lanzarme a comprar toallas cuando empecé a ver palmeras y oír música de capoeira y volví a la realidad, acabábamos de llegar a São Luís, ciudad de azulejos y calles empedradas llena de música y encanto.

Algodoal


Desde Belém a Algodoal, una islita a la que llegamos como polizones de un barco nocturno.
Las calles del  pueblo son de arena y las playas están llenas de trampas para peces y chiringuitos para guiris con poca clientela. Nada mejor que montar el campamento a la sombra de uno que esté cerrado.

Mercado Ver-o-Peso de Belém


En Belém visitamos el Ver-o-Peso, que se considera el mayor mercado al aire libre de América Latina. Allí tuve ocasión de casi-comprarme de todo. 
Mi espalda no consigue cargar mucho más en esa mochila, así que con pena fui diciendo adiós a todas las hierbas medicinales, frutos secos exóticos, frutas tropicales desconocidas (de esas me llevé alguna en la barriga), artesanías indígenas, botes con esencias mágicas para camelar a tu vecino o tener a tu jefe subyugado...

viernes, 17 de agosto de 2012

Indígenas del Amazonas


Durante el trayecto, pasamos por muchos poblados amazónicos y sus habitantes se acercaban con las canoas a vender frutas locales o simplemente a saludar (será que no tienen tele...). Se ataban al barco con una cuerda y allí se quedaban haciendo el agosto con los pasajeros.

El barquinho que lleva a Belém


Este es el barco en el que recorrimos el Amazonas durante 5 días hasta Belém. Allí llega cada uno y monta su campamento, hamaca por aquí, maletas aquí encima por si corre el agua y a relajarse.

El efecto de bolas de escritorio también se repitió, en cuanto se mueve uno mientras duerme, nos acuna a todos. 
El barco iba haciendo paradas en las que se subía más gente y en un modo tetris se iban colgando las hamacas en distintos ángulos y alturas hasta una saturación sorprendente. (esta foto es del primer día...)

Advertencia, no intentar leer en la hamaca. El movimiento del barco le da un balanceo exponencial que te pone el estómago del revés.