martes, 7 de febrero de 2012

Historia breve de un intento de foto con temporizador


En la pequeña piscina Melrose Place de nuestro viaje a Choroní.

Aventuras en buseta


Llevaba yo el otro día desde las 6.30 de la mañana montadita en la buseta esperando a que se llenara para salir rumbo a Barquisimeto. Dieron las 8.00 y aunque ya estábamos muchos, todavía no habíamos llenado, así que el señor busetero decidió que no le merecía la pena llevarnos, escribió un papelito con otro destino, lo pegó en el parabrisas y nos echó para abajo a todos, para meter a un grupo más numeroso que iba para otro lado.

Tras momentos de desconcierto e indignación grupal, dimos vueltas por la estación hasta que encontramos otra buseta que nos podía llevar y allí echamos otras dos horas hasta que conseguimos salir.

Lo mejor es que durante nuestra espera, no dejaron de subir buhoneros vendiendo cosas, como por ejemplo librillos de pasatiempos (que es desmoralizador cuando llevas ya 3 horas esperando) y tubitos de leche condensada (para evitar que a la gente le de un jamacuco, supongo).

Por mi parte, entre siesta y siesta, acabé de leer el libro que llevaba y en mi aburrimiento (aunque esto sea vergonzoso porque mejor habría sido un libro de sudokus) acabé comprándome la Cosmo y después de comprobar que era falsa mi sospecha de que en las páginas centrales habría un póster desplegable de Chávez, aprendí “como hacer que mi chico haga todo lo que yo quiero sin darse cuenta”… absolutamente revelador.

El vigilante nos pasó una maquinita de detección de metales mientras estábamos esperando, y como se saltaba a algunos, según su propio criterio (o pereza) hubo gente que le llamaba quejándose de que no le habían registrado, pidiendo su turno. (No puedo comprenderlo, explicación posible?)

Subiendo al Ávila





Este domingo subimos al cerro del Ávila, parque Nacional al ladito de Caracas (ya había hecho una intentona, pero ésta fue la de verdad).

La foto que parece un fotograma de Lost corresponde a seis horas de paseo selvático (por mi cara atomatada se ve que no lo estaba llevando con mucha ligereza) por caminos arrechamente empinados.

Menos mal que bajamos en teleférico (aprecio mis rodillas), este tremendo cacharro desde el que tuvimos vistas impresionantes de vuelta a la gran ciudad.

Fumar mata


Había visto muchas cajetillas con fotos turbias de pulmones negruzcos, pero este aviso de las cajetillas venezolanas de "que en paz descanse-Venezuela libre de humo" me parece lo más.

martes, 31 de enero de 2012

Nadie se hizo rico, con pala y pico



...pero lo intentamos...

Aquí estoy con los chamos y Remigio, el profesor de albañilería, en la casa colonial que estamos restaurando. Ahí se ven nuestros marcos de madera bien lijaditos, las columnas y paredes frisadas y en proceso y el paso de electricidad (puesto de aquellas maneras).

Y debajo estoy con Eude, el profe de herrería, a ver dónde hace falta colocar unas buenas rejas...

Como se ve por mis trazas, esta vez no estoy yo precisamente con la pala y el pico, solo voy por allí haciéndome la jefa... ;) (aunque algún marco ya me he lijado)


lunes, 30 de enero de 2012

Cosas del metro de Caracas




Esta red de metro, que tengo el placer de usar de vez en cuando, me sorprende cada día...

Para empezar, cosa nunca vista en Madrid, los hombres se levantan para dejar sentarse a las damas, cosa que me es muy conveniente.

Para seguir, su aire acondicionado no tiene nada que envidiar al de la pista de esquí del Xanadú, siendo una recreación perfecta del clima de la estepa siberiana incluso a las 6 de la mañana con el metro lleno de gente.

A pesar de que a veces me han hablado de la inseguridad en el metro, nunca he visto ningún problema (aparte del frío polar) y me parece que la vigilancia es bastante estricta, el otro día oí esto:

"din, don, din, por favor, el señor viajero que se encuentra en la vía de línea 1 con dirección Palo Verde, con gorra beis (sí, se puede escribir así), camiseta azul a rayas y pantalón vaquero, por favor, absténgase de apoyar el pie en la pared)", me quedé ojiplática y dejé de comer papas al jamón, por si acaso El Gran Hermano te vigila...

La última, ha sido escuchar de boca de testigos presenciales, que un hombre pedía dinero en el metro contando que era de Alicante, España, y que la situación laboral en su país le había llevado a esta situación, emigrar para pedir en el metro. Quiero pensar que es leyenda urbana...

lunes, 23 de enero de 2012

Las mujeres neumáticas


Ojito a los maniquís de toda tienda o tenderete de playa que se precie, que como un gran porcentaje de mujeres en este país, han decidido pasar por el quirófano para aumentarse unas tallitas de pecho. (pinchar en la foto para ver de cerca si no se aprecia)

Como me dé por renovar el fondo de armario, voy a tener que ir mirando precios... pero buscaré de las que no explotan en los aviones, que quiero volver a casa.