miércoles, 15 de agosto de 2012

Camino al Altar


Una de nuestras excursiones por la Gran Sabana, con nuestro perro acompañante, que nos vio perdernos una y otra vez por bosques llenos de zarzas cortadoras (nos quedamos todas sin poder llevar falda para una temporada...)


Aquí la recompensa que nos esperaba a la vuelta, el pozo Esmeralda, (por su color verde) donde nos lanzamos desde las rocas, nos frotamos la roña (y limpiamos las heridas de las cortadoras) y disfrutamos del río al más puro estilo Pocahontas.

En ca el paulista


Después de incorporar a Ainhoa al equipo Canaimero (Suni, Pieter, María José) empezamos a conocer la Gran Sabana visitando el Paují, un pueblo lleno de jipis, visitando la casa del jipi mayor.
Encontramos personajes variopintos, como el hombre que venía al pueblo en su moto desde su granja, a media hora, para preguntarnos que día de la semana era, porque le habían dicho que era viernes, pero él tenía calculado que era jueves y el sábado tenía que ir al pueblo (ese mismo pueblo) a hacer la compra... Por cierto, llevaba varios meses recogiendo latas por las carreteras para reciclarlas de una manera que todavía no había pensado, pero oye, para algo servirán...



Un clásico



Ya sea con familiares, amigos o grupo de guiris viajando por la selva, siempre seré la última en acabar de comer...

Salto Ángel



Pues nosotros no llegamos volando con un montón de globos de helio, pero llegamos a las Cataratas del Paraíso. (No vimos perros parlanchines ni pájaros raros...) 
Allí nos encontramos con un indígena vestido con un disfraz muy parecido al que me hizo mi madre cuando nos disfrazamos de indios en el colegio. No le hicimos fotos porque pensábamos que era para turistas y nos iba a cobrar, pero resulta que no, que era un auténtico, y bastante mosqueado además, de tener a todos los turistas haciendo fotos a su  lugar sagrado. 





Canaima


 No hace falta decir mucho cuando puedo colgar estas fotos. El Parque Nacional de Canaima valió la pena se mire por donde se mire.


Momento místico frente al Salto del Sapo.


Momento surreal detrás del Salto del Sapo. Parecemos muy felices, pero era difícil respirar, se me perdió una chancla por el camino (que encontró un chino que venía detrás) y es bastante difícil andar con los ojos cerrados... 
Después de estas aventuras intrépidas admiro mucho más a Indiana Jones de lo que ya lo hacía...



Aquí nuestro viaje al Salto Ángel, con nuestra guía Mariana. Fue tan pasado por agua que me río yo del Tutuki Splash...

viernes, 10 de agosto de 2012

Turistas mediocres


Equipo viajero, denominados turistas mediocres por no fumar habanos y beber TuKola de lata en el paseo marítimo. Aquí con mi guía "LonelyAmiga", creo que tengo una adicción, está en cabeza de lista de mis marcas favoritas compitiendo con "Hacendado"...
-Que sí, que sí, que hay una puesta de sol, pero déjame que lea quién era el Che Guevara éste...


Cola a lo cubano


Aunque un poco desordenado, se podría dar por hecho que le chico de negro va detrás de la chica de falda, que va detrás de mí y que la de rojo está delante de mí en esta cola para comprar en el puesto, pero... no. 

Las colas cubanas inspiradas en la cola de la carnicería del pueblo se basan en la legendaria técnica de ¿quién es el último? y la gente se coloca en la fila en orden aleatorio, o se va a hacer la colada a su casa y luego vuelve. 

Por lo que cuando decides pararte en un puesto a comprar unos churros, no seas ingenuo, esa no es ni la décima parte de la cola real, y el que está el último en la cola, no es el que llegó el último, simplemente le gusta esa posición. 

Mi primer encuentro con el sistema me puso de muy mala leche después de esperar a que llamaran 4 personas en una organizada y recta cola de cabina de teléfono, la señora que llegó después de mí y se colocó detrás de mí en la cola tuvo derecho a llamar antes que yo, porque yo no había preguntado "quién es el último" e inocentemente me había puesto detrás del último de la cola, pero es que casualmente, ese último de la cola, no era el último... en fin.